cuatrosantos

XX Domingo del T.O. (A) (20 agosto 2017)

mujercananea

La mujer cananea
(Mt 15: 21-28)

El evangelio de hoy nos habla de las principales propiedades que ha de tener nuestra oración para ser escuchada por Dios: humildad, fe y perseverancia.

Una mujer cananea se acercó a Jesús para hacerle una súplica muy importante: “Señor, Hijo de David, ten piedad de mí. Mi hija es atormentada por un demonio”. Pero Jesús no le respondió en absoluto.

                ¿En cuántas ocasiones cuando le pedimos algo a Jesús no nos oye a la primera? Tenemos que seguir insistiendo. La perseverancia de la oración es una propiedad muy importante para que ésta pueda tener éxito. El Señor nos lo dice así en otros lugares del evangelio: “Orad continuamente sin desfallecer” (Lc 18: 1-8)

Los discípulos intercedieron por esta mujer, más por egoísmo (para que no les siguiera molestando) que por verdadera misericordia. A pesar de ello la respuesta de Jesús también fue negativa: “Sólo he sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Por tercera vez la mujer se acercó a Jesús para pedirle de nuevo. En este caso la respuesta de Jesús fue aparentemente grosera y despiadada: “No es apropiado tomar la comida de los hijos y dársela a los perros”.

                Vemos en esta respuesta de Jesús la necesidad que tenemos de ser humildes cuando nos acerquemos a Él para hacerle una petición. No podemos “forzar” a Jesús aunque sí que podemos suplicarle que tenga misericordia (como lo hizo la Virgen María en las bodas de Caná).

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La ideología de género y la destrucción de los niños (II)

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La educación juega un papel fundamental en el desarrollo equilibrado de la personalidad femenina y masculina por medio de la potenciación de las virtudes y aptitudes peculiares de cada una. La educación desde las primeras etapas de la vida sirve para regular ese núcleo innato y natural que todos llevamos dentro.[1] Por ello, aquellos métodos educativos que den el tratamiento adecuado a las especificidades propias de cada sexo, serán sin duda los más adecuados para lograr el equilibrio personal y humano que todo niño precisa para alcanzar la madurez.

Frente a estos ideales que siempre animaron la enseñanza, examinemos algunos de los principios que ya se están aplicando en un gran número de  escuelas y que tienen como punto de partida la ideología de género:

“El adoctrinamiento ha de comenzar cuanto antes para que carezcan de conceptos morales y de barreras éticas, para que estén inermes ante la ideología y sean manipulables y tiernos como el tallo de un árbol joven. Siempre desde el buenismo de la igualdad, el respeto al diferente y la no violencia, el niño ha der ser adiestrado en un mundo neutro, sin hombres y mujeres, sin referentes ni identidad sexual. Su identidad ha de ser el género.

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Cuentos con moraleja: "¡Aguanta un poco más!"

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Se cuenta que una vez, en Inglaterra, había una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas. En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita.

¿Me permite ver esa taza?, preguntó la señora, nunca he visto nada tan fino como eso!

En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar. La tacita le comentó:

—¡Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro. Mi creador me tomó entre sus manos y me apretó y me moldeó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: ¡Por favor, déjame en Paz! Pero sólo me sonrió y me dijo: “aguanta un poco más, todavía no es tiempo”.

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El pudor cristiano, una virtud olvidada

 vladimir volegov

En la predicación cristiana hay una serie de temas que son tabú, y precisamente por ello apenas si se escuchan hoy día. Temas como: la castidad matrimonial, el pudor cristiano, la gravedad de las relaciones prematrimoniales.… Eso no quiere decir que no sean temas importantes o que no sea necesario hablar de ellos.

Es un tanto arriesgado hablar del pudor en un momento en el que la sociedad parece hacer gala de haberlo superado. El pudor, tradicionalmente considerado como la hermana menor de la templanza, ha venido a reinterpretarse recientemente como un “condicionamiento social”; entendiendo con ello: “costumbre que tiene como fundamento la arbitrariedad del gusto o la espontaneidad de la manía”. Como se dice actualmente: “si las costumbres no tienen otro fundamento que los condicionamientos sociales arbitrarios, ninguna razón hay para conservarlas. Más aún, su supresión equivale a liberar a la sociedad de un prejuicio”. Examinemos pues estas afirmaciones y demostremos la falsedad de las mismas.

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